La coparticipación cayó 5% en La Pampa y complica a Ziliotto y municipios en un contexto económico cada vez más ajustado.
La coparticipación volvió a caer en La Pampa y ya no es una señal aislada: en marzo, los recursos nacionales registraron una baja cercana al 5%, profundizando la presión sobre las cuentas provinciales y municipales. El impacto es directo y sin anestesia: menos plata para sostener servicios, obras y funcionamiento básico del Estado.
El problema no es solo el número sino la tendencia. Desde hace meses, la recaudación nacional muestra signos de debilidad y eso se traduce automáticamente en menores transferencias a las provincias. La coparticipación —columna vertebral del financiamiento local— empieza a flaquear justo cuando la demanda social no da tregua.
En este contexto, la administración de Sergio Ziliotto queda atrapada en una lógica incómoda: depende de fondos que llegan desde Nación, pero cada vez llegan menos. Y los intendentes, que viven casi exclusivamente de ese flujo, ya empiezan a recalcular gastos, frenar proyectos y ajustar prioridades.
El escenario no es exclusivo de La Pampa. A nivel país, la caída de la recaudación viene impactando en cadena sobre provincias y municipios, obligando a extremar la prudencia fiscal y a postergar decisiones clave.
La consecuencia es clara: menos recursos, más tensión política y una administración que deberá hacer equilibrio fino para evitar que el ajuste termine cayendo —otra vez— sobre los servicios que usa la gente todos los días.
La coparticipación es ese salvavidas que las provincias no pueden controlar, pero del que dependen para no hundirse. Cuando baja, no hay relato que alcance: la caja manda.
El dato del 5% menos no parece dramático en frío, pero en la práctica es dinamita para economías provinciales ya tensadas. Menos obra pública, menos margen político y más intendentes haciendo malabares para llegar a fin de mes.
Mientras Nación ajusta y ordena sus números, el interior paga la cuenta. Y como siempre, la pregunta incómoda queda flotando: ¿hasta dónde se puede achicar sin que se rompa todo?
Fuente: Diario Textual
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