La Pampa habilitó capitales chinos en Bernasconi en medio de la crisis frigorífica y la preocupación laboral.
El gobierno de La Pampa autorizó formalmente a la firma Metatech S.A., vinculada a capitales chinos, para operar en el frigorífico de Bernasconi, una planta que lleva cinco meses paralizada y cuya reactivación aparece rodeada de expectativas e incertidumbre.
La decisión ubica a China en ambos extremos del negocio: como comprador habitual de carne argentina y ahora también como actor directo dentro del proceso industrial en territorio pampeano. En una provincia donde la industria frigorífica atraviesa turbulencias, la jugada tiene peso económico y político.
El frigorífico estaba en manos de HV S.A., empresa que dejó salarios impagos, cheques rechazados y un conflicto laboral que golpeó a unos 110 trabajadores. La nueva operadora no asumiría indemnizaciones pendientes, uno de los puntos más sensibles del traspaso.
Mientras tanto, otros establecimientos del sector también muestran señales de crisis. En General Pico ya hubo cientos de despidos y empresarios buscando salida. El negocio de la carne, que supo ser emblema productivo, hoy parece una sala de terapia intensiva con olor a asado caro.
Cuando una provincia celebra que aparezca cualquier inversor dispuesto a encender máquinas apagadas, queda claro el nivel de deterioro económico. La noticia no es solo que llegan capitales chinos: la noticia es que no había nadie más en la fila.
El Estado habilita, los trabajadores esperan y las deudas siguen flotando. Otra postal argentina: cambian los dueños, pero los problemas quedan adentro del frigorífico.
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