El Banco de La Pampa aprobó su balance 2025 y renovó autoridades en una asamblea sin sorpresas.
El Banco de La Pampa cerró filas y validó su propio desempeño: la asamblea de accionistas aprobó la memoria y el balance correspondiente al ejercicio 2025, en un encuentro encabezado por Alexis Iviglia y con presencia del ministro de Hacienda, Guido Bisterfeld.
El paquete aprobado incluyó todos los estados contables clave —situación financiera, resultados, patrimonio neto y flujo de efectivo— junto a los informes de auditoría y sindicatura. En términos simples: los números pasaron sin sobresaltos y también se dio luz verde a la distribución de utilidades y a la gestión del directorio durante el último año.
Pero la asamblea no fue solo contabilidad. También hubo renovación de cargos: se designaron nuevos integrantes del directorio y de la comisión fiscalizadora por el sector privado, cuyos nombres ahora deberán ser aprobados por el Banco Central. Mientras tanto, los representantes del capital público seguirán en funciones hasta que la política resuelva sus reemplazos, una postal bastante conocida en la Argentina institucional.
Otra asamblea prolija, otro balance aprobado y otra gestión ratificada. Todo en orden… al menos en los papeles. El Banco de La Pampa volvió a mostrar estabilidad institucional, pero también deja en evidencia esa lógica repetida donde los números cierran más rápido que los acuerdos políticos.
Porque mientras el sector privado renueva autoridades sin ruido, el capital público queda atado a negociaciones legislativas eternas. Traducción: la política sigue demorando decisiones clave incluso en estructuras que deberían ser ágiles.
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