Amenazas en colegios de La Pampa: nuevos casos, allanamientos y una investigación que ya apunta más allá de los menores.
La ola de amenazas en establecimientos educativos del norte pampeano no se detiene. En las últimas horas apareció una nueva pintada intimidatoria en el Colegio Normal de General Pico, lo que activó otra vez el protocolo judicial y policial. La fiscalía ordenó toma de testimonios, revisión de cámaras de seguridad y relevamiento técnico en el edificio.
El fiscal Guillermo Komarofky explicó que muchos de estos hechos repiten el mismo patrón: mensajes en baños escolares que anuncian supuestos tiroteos para el día siguiente. Según la investigación, varios casos estarían vinculados a un efecto contagio impulsado por redes sociales y desafíos virales entre adolescentes.
Hasta ahora, varios de los chicos identificados tienen entre 12 y 14 años, lo que en muchos casos limita la imputación penal inmediata. Sin embargo, la Justicia remarcó que eso no impide investigar, recolectar pruebas y avanzar sobre eventuales responsabilidades de adultos o del entorno.
Uno de los episodios más graves ocurrió en la localidad de Rancul, donde un alumno de 13 años amenazó a directivos con “matarlos de un tiro”. Tras allanamientos judiciales, en la vivienda del padre se secuestraron armas largas, armas cortas, municiones y visores especiales. El hombre quedó imputado por presunta tenencia ilegal de armas.
El debate de fondo no pasa solo por la inimputabilidad de menores. Pasa por una sociedad que naturaliza amenazas, viraliza violencia y reacciona recién cuando aparece un patrullero en la puerta de una escuela.
Mientras algunos adultos miran para otro lado, chicos juegan con mensajes que paralizan clases, aterrorizan familias y consumen recursos públicos. Después todos se sorprenden.
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