Fernanda Alonso se lanza en La Pampa y desata una feroz interna peronista rumbo a 2027.
La bomba cayó desde General Pico y no fue menor: Fernanda Alonso anunció que no buscará seguir como intendenta y automáticamente se metió en la carrera por la sucesión del gobernador Sergio Ziliotto. El movimiento, lejos de ordenar, terminó de recalentar una interna peronista que ya venÃa al rojo vivo.
El peronismo pampeano vive un clima de tensión permanente, con alianzas que se arman y desarman al ritmo de las ambiciones. En ese tablero aparecen varios nombres: Luciano di Nápoli, Hernán Pérez Araujo y el senador Daniel Bensusán, todos midiendo fuerzas en una disputa donde nadie quiere quedar afuera. Alonso, con su decisión, dejó de especular y pasó a jugar.
El mensaje fue claro: hay que garantizar continuidad del proyecto y ganar en 2027. Traducido al idioma real de la polÃtica, significa “yo también estoy en la mesa”. Incluso ya se barajan fórmulas posibles donde la intendenta podrÃa encabezar o acompañar como vice, en una jugada que busca equilibrar poder entre las distintas tribus del PJ.
Mientras tanto, en las sombras, el histórico Carlos Verna vuelve a ser referencia obligada y operador silencioso, en un esquema donde la unidad es más consigna que realidad. El famoso “unidad hasta que duela” suena más a advertencia que a estrategia.
El problema del peronismo pampeano no es la falta de candidatos, sino el exceso de egos. Cada movimiento parece más pensado para posicionarse que para ordenar. Y cuando todos juegan a ser protagonistas, el riesgo es terminar sin libreto.
Alonso hizo lo que muchos especulan y pocos dicen: blanqueó su ambición. En polÃtica, eso siempre tiene costo, pero también marca liderazgo. Ahora el PJ deberá decidir si arma una sÃntesis o sigue entretenido en su deporte favorito: la interna eterna.
Porque mientras discuten nombres, la sociedad mira otra cosa. Y cuando el peronismo se mira demasiado el ombligo, suele olvidarse de quién lo vota.
Fuente: Letra P
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