UTELPA cerró la paritaria con el Gobierno de La Pampa pero ahora pide "diálogo" tras las críticas de los docentes. ¿Acuerdo cocinado o estrategia?
La conducción de UTELPA decidió ponerle fin a la incertidumbre salarial firmando la última oferta del Gobierno de La Pampa. Sin embargo, la tinta del acta paritaria no terminó de secar cuando el gremio ya salió a pedir "instancias de conversación" para discutir condiciones laborales que, sugestivamente, quedaron en un segundo plano durante la negociación del billete. En un contexto donde la inflación no da tregua en las góndolas de Santa Rosa y General Pico, el cierre de la negociación dejó un tendal de dudas entre los trabajadores frente al aula.
El giro discursivo de la dirigencia busca, aparentemente, contener el descontento de las seccionales que ven en este acuerdo una claudicación ante las necesidades fiscales del oficialismo. Mientras el Gobierno celebra un cierre de conflicto sin mayores sobresaltos, UTELPA intenta ahora una pirueta mediática: reclamar mesas de trabajo para temas que debieron ser innegociables antes de estampar la firma que le dio la paz social al despacho de Casa de Gobierno.
Ya conocemos este manual: se llama "gestión de daños". La cúpula de UTELPA firmó primero y ahora, cuando el murmullo en las salas de maestros se vuelve grito, se acuerdan de que falta "diálogo". ¿Diálogo de qué? ¿De lo que no se animaron a pelear con las escuelas movilizadas? Es la eterna danza de los gremios que prefieren no despeinar al poder de turno para no perder el lugar en la mesa. Pero ojo, que mientras los dirigentes juegan al ajedrez político en Santa Rosa, el docente que tiene que tomarse dos colectivos para llegar a dar clase en los barrios de Pico ve cómo su sueldo sigue siendo una variable de ajuste. Menos comunicados pidiendo "charlas" y más dignidad para los que sostienen el guardapolvo blanco. Al final del día, parece que para algunos es más cómodo ser escribano del Gobierno que representante de los trabajadores.
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