Piden ayuda económica urgente para los afectados por el temporal en La Pampa. ¿Habrá respuesta oficial o el agua se llevará las promesas?
El cielo se descargó con furia sobre La Pampa y, como suele suceder, las consecuencias no fueron iguales para todos. Con el barro todavía fresco en los living de las casas, se elevó un pedido formal para que el Gobierno Provincial y los municipios establezcan subsidios directos para los afectados por la tormenta. Viviendas inundadas, pérdidas materiales totales y pequeños comerciantes que vieron cómo el esfuerzo de meses se evaporaba entre el agua y el granizo en Santa Rosa y General Pico.La iniciativa busca que el Estado no se limite a la foto de los funcionarios con botas de goma recorriendo las zonas críticas, sino que abra la billetera para una asistencia real. El planteo pone el foco en la vulnerabilidad de ciertos barrios que, tormenta tras tormenta, quedan a la deriva por la falta de obras de desagüe estructurales. Ahora, la pelota está en el campo del Ejecutivo, que deberá decidir si los "recursos propios" de los que tanto sacan pecho también sirven para rescatar al vecino que lo perdió todo o si el auxilio se quedará en un bolsón de comida y promesas de campaña.
Ya conocemos este ciclo: llueve, el sistema de drenaje (ese que prometen en cada elección) colapsa, la gente pierde sus muebles y después viene el desfile de comunicados pidiendo "solidaridad". Pedir subsidios es lo mínimo que se puede hacer ante la desidia de décadas de falta de infraestructura urbana. En Santa Rosa, cada vez que caen dos gotas, la ciudad se convierte en una Venecia del subdesarrollo, y en Pico los barrios periféricos pagan el pato del olvido. Menos rezos al cielo y más asfalto con niveles, señores. Si el Estado tiene plata para festivales y pauta, tiene que tener para el vecino que hoy está secando el colchón al sol. El subsidio no es un regalo, es una indemnización por la inoperancia de los que cobran impuestos pero no limpian los sumideros.
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