Condenaron a una empleada del Hospital de General Pico por fraude con certificados médicos falsos. Maniobra millonaria contra Salud Pública.
La justicia de General Pico puso fin a una maniobra que combinaba audacia criminal con una falta total de ética profesional en el corazón del sistema de salud pública. Una empleada administrativa del Hospital Gobernador Centeno fue condenada tras probarse su responsabilidad en un fraude millonario contra el Estado Provincial. La mecánica era tan simple como efectiva: la mujer utilizaba sellos y firmas de profesionales médicos de la institución para confeccionar certificados de salud apócrifos.
Estos documentos "truchos" no solo servían para justificar ausencias propias y ajenas, sino que también formaban parte de una ingeniería contable para cobrar adicionales por tareas que nunca se realizaban o por licencias médicas inexistentes. La investigación, que se inició tras una auditoría interna que detectó inconsistencias groseras en las carpetas médicas, terminó desnudando un circuito de falsificación de instrumentos públicos que operaba a la vista de todos en las oficinas del hospital más importante del norte pampeano.
En Crónicas Pampeanas no nos sorprende la estafa, sino la facilidad con la que se "durmieron" los controles en el Centeno. Mientras el vecino hace cola desde las cinco de la mañana para conseguir un turno que a veces no llega, esta administrativa se dedicaba a jugar al Doctor con sellos ajenos para inflar el bolsillo a costa de los impuestos de todos. ¿Dónde estaban los jefes de área? ¿Nadie revisa los adicionales que se firman? Es el reino del "vale todo" en la administración pública: una empleada se queda con millones y la respuesta es una condena que llega cuando la plata ya voló. Menos aplausos por "descubrir" el fraude y más explicaciones de por qué el sistema es tan permeable para los vivos de siempre.
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