Una alumna de 13 años está internada tras caer de un techo en el Colegio Río Atuel de General Pico. Preocupación y reclamos por seguridad escolar.
La jornada escolar en el Colegio Río Atuel se transformó en una pesadilla que hoy mantiene a una familia de General Pico pegada a los reportes médicos. Una menor de apenas 13 años sufrió una caída desde un techo dentro del predio escolar, un hecho que activó de inmediato los protocolos de emergencia y el traslado de urgencia al hospital local. Aunque los detalles del accidente se manejan con la reserva lógica que impone la edad de la protagonista, la gravedad del impacto obligó a su internación para un monitoreo constante de sus lesiones.
El incidente abre un interrogante inevitable sobre la supervisión y el estado de las instalaciones en los momentos de esparcimiento estudiantil. Mientras los peritos y las autoridades educativas intentan reconstruir cómo fue que la alumna terminó en una zona de riesgo, el murmullo en los pasillos del colegio refleja una mezcla de angustia y reclamo por mayor seguridad. No es un episodio más; es la integridad de una adolescente que fue a estudiar y terminó en una sala de cuidados hospitalarios.
En Crónicas Pampeanas nos negamos a aceptar el "fue un accidente" como explicación definitiva. Si una chica de 13 años puede acceder a un techo durante el horario escolar, algo falló estrepitosamente: o faltó vigilancia o sobran accesos peligrosos sin clausurar. El Colegio Río Atuel hoy está en el ojo de la tormenta y no alcanza con las cadenas de oración. Los padres enviamos a nuestros hijos a las escuelas confiando en que es el lugar más seguro del mundo, pero episodios como este nos devuelven una realidad de desidia e infraestructura que asusta. Menos burocracia ministerial y más presencia en los patios; que la salud de esta menor no sea el costo de una negligencia que nadie quiere firmar.
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