Echaron a Luciano Ortiz del PAMI La Pampa. Crisis interna y purga en la obra social de los jubilados. La mirada ácida de Crónicas.
La noticia sacudió los pasillos de la delegación local y rebotó con fuerza en Santa Rosa y General Pico: Luciano Ortiz ya no está al frente del PAMI. El desplazamiento, confirmado en las últimas horas, llega tras un clima de tensión interna y cuestionamientos que erosionaron la confianza del Ejecutivo Nacional en su gestión. La salida no fue elegante; fue un corte seco, de esos que dejan en claro que en la política de hoy los fusibles saltan sin previo aviso cuando el tablero se recalienta.
Ortiz, que había llegado con la bandera de la renovación, terminó envuelto en la burocracia de una obra social que es, a la vez, una caja codiciada y una bomba de tiempo por la crisis prestacional que castiga a los jubilados. Mientras se barajan nombres para la sucesión, la delegación queda en un limbo administrativo que solo suma incertidumbre a un sector ya castigado. Los motivos oficiales hablan de "reordenamiento", pero en el mundillo político local se sabe que el hilo se cortó por donde la lealtad y la eficiencia dejaron de coincidir.
El que avisa no traiciona, y acá el aire ya estaba pesado. Lo de Ortiz es la confirmación de que en las ligas mayores de la política no hay amigos, sino funciones. Lo echaron como quien saca un mueble viejo porque ya no combina con la nueva decoración del poder porteño. ¿El problema? Que mientras se pelean por ver quién se sienta en ese escritorio en Santa Rosa, el abuelo en Pico sigue esperando que le autoricen un estudio o que la farmacia no le rebote la receta. Usan el PAMI como un tablero de ajedrez político, pero se olvidan de que los peones son personas de carne y hueso que no tienen tiempo para esperar que el oficialismo termine su interna. Ortiz ya es historia; ahora falta ver qué otro "elegido" mandan para ver si, por una vez, alguien se ocupa de los jubilados y no de la interna.
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