La oposición rechaza la transición en Medanito sin licitación previa y expone la falta de planificación del Gobierno.
La discusión por el futuro del área petrolera El Medanito volvió a trabarse y dejó al descubierto algo más profundo que una simple diferencia técnica: una pelea política donde nadie quiere quedar pagando el costo del desmanejo. La oposición fue clara: no votará una transición sin antes definir la licitación del yacimiento.
El planteo apunta directamente contra el proyecto del Ejecutivo, que propone que Pampetrol se haga cargo del área cuando venza el contrato actual, con una operatoria mínima y hasta con posibilidad de endeudarse para sostenerla. Traducido: patear la pelota para adelante mientras el yacimiento sigue perdiendo producción.
Desde la UCR y otros bloques remarcan que el problema no es la transición en sí, sino el vacío de fondo. Sin un esquema claro de licitación, cualquier solución provisoria es, en los hechos, un salto al vacío. Y con un detalle no menor: el tiempo ya corre en contra y la improvisación empieza a oler a costumbre.
Incluso desde el propio sector petrolero advierten que sostener una explotación “mínima” sin inversiones solo profundizará el declive del área. Es decir, no solo se discute política: también está en juego la producción, el empleo y la caja.
Lo de Medanito ya dejó de ser un debate técnico para convertirse en un clásico de la política criolla: llegar tarde, improvisar y después discutir quién tiene la culpa. El oficialismo propone una transición que suena más a parche que a plan, mientras la oposición se planta… pero también llega con el tiempo justo.
El problema es más incómodo: nadie parece haber previsto seriamente qué hacer cuando se termine la concesión. Y ahora, con el reloj encima, aparecen las soluciones mágicas. Pampetrol como salvavidas, deuda para sostener lo mínimo y una licitación que “ya va a venir”.
En el medio, el yacimiento se cae a pedazos, la producción baja y los trabajadores miran de reojo. Porque cuando la política juega a la transición eterna, lo único que no transiciona es la incertidumbre.
Fuente: El Diario de La Pampa
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