Fuerte temporal de lluvia y granizo azotó a La Pampa. Calles anegadas y daños por viento en Santa Rosa y General Pico. El análisis de Crónicas.
El alerta meteorológico se hizo realidad con una furia que dejó su marca en diversas localidades de La Pampa. El fenómeno, que incluyó ráfagas de viento y una intensa caída de granizo, afectó tanto a zonas rurales como urbanas, provocando el anegamiento de calles y complicaciones en el tendido eléctrico. En Santa Rosa y General Pico, los vecinos volvieron a padecer el drama de los desagües que no dan abasto y el agua que, en pocos minutos, amenaza con entrar a las viviendas.
Las precipitaciones, aunque esperadas por el sector agropecuario, llegaron acompañadas de piedra en zonas puntuales, lo que encendió las alarmas por posibles daños en cultivos y vehículos. Defensa Civil y los cuerpos de bomberos locales debieron intervenir en múltiples llamados por árboles caídos y cables sueltos, mientras el Servicio Meteorológico Nacional mantiene la vigilancia sobre la región ante la posibilidad de nuevos frentes de tormenta.
Cada vez que caen dos gotas locas en La Pampa, los funcionarios corren a esconderse y los vecinos a sacar el agua con baldes. Lo de hoy no fue solo una "tormenta fuerte", fue el recordatorio anual de que vivimos en ciudades con infraestructura de cristal. Ziliotto y los intendentes nos hablan de "obras históricas", pero basta un poco de granizo para que Santa Rosa sea Venecia y General Pico una pileta olímpica de baches escondidos. Es fácil echarle la culpa al cambio climático, pero la falta de limpieza en los sumideros y la desidia en el mantenimiento de las redes eléctricas tienen nombres y apellidos en el Boletín Oficial. Menos gacetilla celebrando la lluvia y más cuadrillas trabajando donde el agua realmente duele.
COMENTARIOS