El Consejo Directivo del INTA aprobó un plan de retiros voluntarios para personal de planta permanente. La medida forma parte del ajuste impulsado por
Tal como se venía anticipando desde hace meses, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) aprobó en la última reunión de su Consejo Directivo un plan de retiros voluntarios con el que el Gobierno de Javier Milei busca reducir alrededor de 1.500 puestos de trabajo en el organismo.
La decisión quedó formalizada a través del Acta 611 del Consejo Directivo, según informó el medio especializado Bichos de Campo. En ese marco, los consejeros del sector público, junto con representantes de entidades rurales y universidades, acordaron que la Dirección General de Administración del INTA implemente un Sistema de Retiro Voluntario para el personal comprendido en la Ley 25.164.
El régimen alcanzará a trabajadores y trabajadoras de planta permanente con un mínimo de tres años de antigüedad y que no hayan cumplido los 65 años al 31 de marzo de 2026. La convocatoria se realizará dentro de los treinta días corridos posteriores al 1° de abril de 2026.
En cuanto a las condiciones económicas, la indemnización se fijó en 1,5 haberes brutos por cada año de servicio o fracción mayor a tres meses, de acuerdo con la categoría de revista del agente. Este esquema regirá para el personal de hasta 60 años cumplidos al 31 de marzo de 2026.
Para quienes tengan entre 61 y 63 años, la indemnización tendrá un tope máximo equivalente a 24 haberes brutos. En el caso de los agentes que hayan cumplido 64 años a la fecha de referencia, el límite se reducirá a 12 haberes brutos.
El pago será efectuado en un solo desembolso. Además, quienes accedan al retiro voluntario no podrán volver a ser designados ni contratados en ningún organismo del Sector Público Nacional, ya sea en planta permanente, transitoria o bajo cualquier modalidad, por un plazo de cinco años desde la fecha de cese.
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