El Gobierno Nacional asfixia financieramente a La Pampa. Obras frenadas y fondos retenidos ponen en jaque a la provincia. La mirada crítica de Crónica
La soga se tensa y, del otro lado, el despacho porteño parece no tener intención de aflojar. Bajo la premisa de un equilibrio fiscal que solo cierra en las planillas de Excel de la Capital, el Gobierno Nacional mantiene bloqueados fondos vitales para La Pampa. No se trata solo de números fríos; hablamos de la paralización total de obras públicas estratégicas y del desfinanciamiento de programas sociales que son el último refugio para miles de vecinos en General Pico y Santa Rosa.
La estrategia de asfixia financiera parece ser la única herramienta de diálogo que conoce el poder central. Mientras las cajas provinciales intentan hacer malabares para sostener el sistema previsional y la infraestructura básica, las respuestas que llegan desde la Casa Rosada son silencios ensayados o excusas burocráticas. La Pampa, una vez más, queda como rehén de una política que desprecia el federalismo y entiende a las provincias como simples variables de ajuste en un tablero lejano.
El "ahogo" no es un accidente, es un plan. Mientras en las luces de Buenos Aires se regocijan con el superávit, acá en el interior nos toca ver cómo se caen a pedazos las rutas y cómo el laburante tiene que elegir entre comer o pagar la luz. Es la vieja historia del puerto contra el resto, pero con un guion más cruel. El poder de turno, ese que se llena la boca hablando de libertad, nos tiene encadenados a una deuda que nos pertenece. Y ojo, que el silencio local también es cómplice cuando el miedo a la "caja" le gana a la dignidad del pueblo.
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