Docentes de la UNLPam realizan una semana de paro total. La ADU denuncia la pérdida del 53% del salario, incumplimiento de la Ley de Financiamiento y
Los docentes universitarios de La Pampa iniciaron una semana de paro total en el marco de un plan de lucha nacional que también cuenta con la adhesión de los trabajadores no docentes. El conflicto tiene su epicentro en la caída sostenida del poder adquisitivo y en el desfinanciamiento del sistema universitario impulsado por las políticas del gobierno nacional.
Santiago Audisio, representante de la Asociación de Docentes Universitarios (ADU), dialogó con InfoPico Radio 99.9 y trazó un diagnóstico sin eufemismos: desde que asumió Javier Milei, los salarios docentes perdieron el 53% de su valor real. El reclamo, aclaró, no pasa exclusivamente por la apertura de paritarias, sino por el cumplimiento de una ley que ya fue promulgada pero que el Poder Ejecutivo se niega a financiar.
La historia detrás de esa ley es un laberinto institucional. Un proyecto consensuado por rectores, gremios y estudiantes fue aprobado en el Congreso, vetado por el presidente Milei y luego el veto fue rechazado por ambas cámaras. Frente a eso, el Ejecutivo se vio obligado a promulgarlo, pero no asignó los fondos correspondientes. "No hace lo que debe hacer, desoye una ley", señaló Audisio.
La propuesta oficial sobre la mesa es un incremento del 12,3% en tres cuotas, cifra que el gremialista calificó como insuficiente e incluso ofensiva. Según sus cálculos, incluso si se aplica la ley de financiamiento, el salario docente seguirá rezagado un 38% respecto de lo perdido en los últimos años.
Pero el impacto más preocupante que señaló Audisio va más allá de los números: la fuga de talento. Docentes con alta formación, en quienes la universidad invirtió durante años de capacitación y carrera académica, están presentando renuncias. "Estamos perdiendo recursos humanos valiosísimos", advirtió, y subrayó que este fenómeno no solo golpea a la UNLPam sino a todo el sistema universitario argentino.
Para el dirigente, la consecuencia directa es la pérdida de calidad educativa, uno de los activos históricos que diferenciaron a la universidad pública argentina. "En la medida que perdemos los recursos humanos, nuestra universidad y la universidad argentina pierden la calidad educativa que fue la que nos ha diferenciado, además de ser gratuita y pública", remarcó.
Audisio fue contundente al describir el trasfondo ideológico del conflicto. Afirmó que el gobierno busca deliberadamente desalentar la carrera docente mediante salarios que en algunos casos no superan los 250 mil pesos, y que su objetivo último es desmantelar lo público. Consideró que detrás de estas políticas hay un proyecto de país que renuncia a la soberanía del conocimiento y a la formación de trabajadores capacitados.
Al cierre de su mensaje, el gremialista apeló a la empatía de las familias y estudiantes que resultan afectados por la medida de fuerza. "No es el ánimo de perjudicarlos, sino de no perder la universidad", dijo, y convocó a defender la educación pública como un bien colectivo que trasciende los intereses individuales.
Lo que describe Santiago Audisio no es una disputa gremial más: es la radiografía de un sistema que se desangra en silencio. Perder el 53% del salario en dos años no es un ajuste, es una destrucción programada de la carrera docente. Y cuando los mejores se van, no se van solos: se llevan años de inversión pública, de formación, de conocimiento acumulado que no se recupera con un decreto ni con un aumento en cuotas. La universidad pública argentina se construyó sobre la base de docentes comprometidos con un proyecto de país. Hoy ese proyecto está siendo vaciado desde adentro con la complicidad de la inacción. El paro en la UNLPam es una señal de alarma que merece ser escuchada, no estigmatizada.
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