Violento choque entre motos en General Pico dejó dos hospitalizados y un insólito ataque a piedrazos contra el personal del SEM durante el rescate.
La escena fue la de siempre en General Pico: motos, asfalto y consecuencias. Esta vez, el cruce de calles 101 y 38 fue el escenario de un violento choque entre una Rouser 200 y una Mondial 110 que dejó a dos conductores con heridas de consideración.
El impacto fue lo suficientemente fuerte como para que ambos terminaran en el suelo, con lesiones que obligaron a su traslado inmediato al hospital. Uno de ellos presentaba un golpe importante en el rostro, con posible fractura de tabique y lesiones en la muñeca. El otro, según las primeras evaluaciones, habría sufrido una fractura de clavícula.
Hasta ahí, una postal repetida de la inseguridad vial pampeana. Pero el episodio escaló a niveles absurdos: mientras el personal del Servicio de Emergencias Médicas trabajaba para asistir a los heridos, alguien decidió sumar violencia a la tragedia.
Un individuo comenzó a arrojar piedras contra el operativo, poniendo en riesgo a médicos, policías y a los propios accidentados. Por suerte, no hubo que lamentar más víctimas, pero el mensaje fue claro: en Pico no solo hay que sobrevivir al tránsito, también a la irracionalidad.
El operativo logró completarse y los heridos fueron trasladados, mientras la policía intenta esclarecer tanto la mecánica del choque como la identidad del agresor.
Acá ya no alcanza con hablar de “accidente”. Lo de Pico es un combo explosivo: imprudencia vial + motos sin control + violencia social desatada.
Porque una cosa es chocar —algo que lamentablemente pasa todos los días— y otra muy distinta es atacar a quienes vienen a salvar vidas. Eso ya no es negligencia: es degradación.
Mientras el Estado mira estadísticas, en la calle pasan estas cosas. Y lo peor es que empiezan a naturalizarse. Hoy fueron piedras. Mañana, ¿qué sigue?
Fuente : Infopico.com
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