El plan de retiros voluntarios en ANSES ya está vigente, pero en La Pampa ningún trabajador aceptó la propuesta pese a las millonarias compensaciones.
El Gobierno nacional puso en marcha un plan de retiros voluntarios en la ANSES con un objetivo claro: achicar el Estado. La propuesta no es menor: pagar hasta un sueldo por año trabajado, con montos que pueden escalar a cifras millonarias. Sin embargo, en La Pampa la respuesta fue tan fría como un mostrador sin sistema: hasta ahora, cero adhesiones.
En la provincia, donde el organismo cuenta con unos 90 trabajadores, ningún empleado decidió aceptar la oferta. El plazo sigue abierto hasta el 5 de abril, pero por ahora la motosierra no logró convencer a nadie de bajarse voluntariamente.
El plan forma parte de la estrategia del gobierno de Javier Milei para reducir el tamaño del Estado. A nivel nacional, el recorte proyectado ronda entre el 20% del personal de ANSES, lo que implicaría entre 2.000 y 2.500 puestos menos sobre una planta de aproximadamente 12.000 empleados.
El incentivo económico tampoco es menor: la compensación puede alcanzar hasta el equivalente al 90% del salario por cada año trabajado, con topes que en algunos casos llegan a los 80 millones de pesos.
Pero del otro lado, los gremios ya encendieron las alarmas. Advierten que si se concreta el ajuste, se perderá personal con experiencia clave, lo que podría impactar directamente en la calidad de atención al público.
Por ahora, en La Pampa el mensaje es claro: podrán ofrecer millones, pero la estabilidad —y el miedo al futuro— pesan más que cualquier cheque.
La escena es casi irónica: un Estado que quiere achicarse ofreciendo plata, y trabajadores que no quieren irse ni con la billetera llena. ¿Por qué? Porque el problema no es cuánto te pagan por irte, sino qué te espera afuera.
El Gobierno apuesta a un ajuste “voluntario”, pero en provincias como La Pampa la realidad es otra: el empleo público sigue siendo refugio ante un mercado laboral incierto.
Y ahí está el punto incómodo: podés poner millones sobre la mesa, pero si del otro lado hay incertidumbre, la gente no compra. Ni aunque le regalen la salida.
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