Fernanda Alonso confirmó que no seguirá en 2027 y ya impulsa un sucesor. Se abre la pelea por el poder en General Pico.
La intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, empezó a despedirse antes de tiempo. En una entrevista reciente, confirmó que no buscará continuar en 2027 y, lejos de disimularlo, blanqueó que ya están trabajando en la construcción de un sucesor dentro de su espacio político.
La jugada no es ingenua: en la política pampeana, donde el peronismo juega fuerte hace décadas, la sucesión no se improvisa. Alonso deja claro que quiere ordenar la transición y evitar internas descontroladas, en un escenario donde los nombres empiezan a moverse por debajo de la mesa.
El dato no es menor. La jefa comunal transita su segundo mandato y ya había deslizado que no buscaría una nueva reelección, pero ahora dio un paso más: el armado del “heredero político” ya está en marcha. En criollo, la lapicera no se suelta tan fácil.
En paralelo, su figura sigue orbitando en el tablero provincial. Desde hace tiempo su nombre aparece ligado a la carrera por la gobernación, en medio de una interna peronista que todavía no tiene dueño claro y donde varios dirigentes miden fuerzas de cara a 2027.
Así, mientras la gestión sigue en curso, el foco empieza a correrse: menos obra, más política. Porque cuando un intendente empieza a hablar de sucesión, el poder ya no se administra… se negocia.
La escena es conocida: gestión que todavía no terminó, pero ya está pensando en quién se queda con la silla. Y ahí aparece el viejo reflejo de la política argentina: ordenar “a dedo” antes que abrir el juego.
Alonso no inventa nada, pero tampoco disimula. Habla de sucesión con naturalidad, como si el poder fuera una posta que se entrega entre propios. El problema es el de siempre: ¿se elige al mejor o al más obediente?
Mientras tanto, la ciudad queda en pausa expectante. Porque cuando los dirigentes empiezan a mirar el 2027, muchas veces dejan de mirar el presente. Y ahí es donde la política suele fallar.
Fuente: InfoPico
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