Meta título: Crisis en farmacias de La Pampa: alertan por falta de regulación y pagos del PAMI Meta descripción: El Colegio Farmacéutico advirtió sobr
El titular del Colegio Farmacéutico de La Pampa, Miguel Osio, salió a aclarar la situación del sector ante versiones de faltantes de medicamentos. Descartó problemas de producción a nivel nacional, pero advirtió que el verdadero conflicto está en la ruptura de la cadena de pagos y en la falta de regulación para la instalación de nuevas farmacias en la provincia.
El rumor se originó a partir de un informe técnico de la Confederación Farmacéutica Argentina, aunque Osio fue categórico: “El abastecimiento es normal. Lo que ocurre es que las droguerías otorgan créditos de compra con un tope. Si la farmacia no paga, se corta el crédito y no recibe los medicamentos”.
Según explicó, este cuello de botella está directamente vinculado a los atrasos reiterados en los pagos del PAMI, la principal obra social del país. Al no cobrar en tiempo y forma, muchas farmacias quedan sin capacidad financiera para reponer stock, afectando incluso a afiliados de otras coberturas.
En ese marco, destacó que el impacto en La Pampa es menor gracias al cumplimiento histórico de la obra social provincial, que amortigua el golpe financiero.
Caída de ventas y mercado saturado
La recesión también se refleja en los mostradores: en el último año, la cantidad de recetas despachadas cayó hasta un 20%. A esta baja del consumo se suma un problema estructural que preocupa al sector: la sobreoferta de farmacias.
“La torta es la misma y la cantidad de comensales es cada vez mayor”, resumió Osio, al describir la presión económica que enfrentan los comercios chicos frente a la apertura constante de nuevos locales.
Falta de regulación y el caso General Pico
Uno de los reclamos históricos del sector es la sanción de una ley que ordene la actividad. Mientras que en provincias como Buenos Aires rige un límite de una farmacia cada 4.000 habitantes, en La Pampa no existe ningún tipo de regulación desde la desregulación de los años 90.
“No hay límites ni de distancia ni de cantidad por habitante. Uno puede poner una farmacia en una esquina y otra enfrente”, cuestionó.
General Pico aparece como el caso más evidente de esta distorsión: barrios con miles de habitantes cuentan con un solo local, mientras que el 75% de las farmacias se concentran entre el centro y el barrio Talleres. Las grandes cadenas, además, eligen las zonas céntricas, profundizando el cierre o la asfixia económica de las farmacias de barrio.
“El cuento de que la competencia baja los precios es mentira. La competencia por el precio se da arriba, en los laboratorios”, concluyó Osio, y reclamó a los legisladores una normativa que ordene el mapa sanitario y proteja al sector.
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