Crisis en el Frigorífico General Pico: buscan transferir la operación de la planta de Trenel tras despidos masivos y reclamos laborales.
Los propietarios del Frigorífico General Pico S.A., Ernesto “Tito” Lowenstein y Alan Lowenstein, presidente y vicepresidente de la firma, confirmaron que se encuentran en negociaciones para reactivar la planta ubicada en Trenel y reconocieron que están buscando transferir la operación a nuevos interesados.
En un comunicado público, atribuyeron la crisis que atraviesa la empresa a un contexto económico adverso, caracterizado por el aumento de los costos productivos y las elevadas tasas de interés vigentes bajo el actual esquema económico nacional.
En el documento dirigido a la comunidad, trabajadores, proveedores, clientes y autoridades, los empresarios recordaron que desde hace más de dos décadas conducen la empresa familiar con el objetivo de generar empleo y aportar al desarrollo de una producción cárnica de calidad en La Pampa. Destacaron además las inversiones realizadas en infraestructura, que permitieron obtener habilitaciones internacionales y dotar a la planta de un alto potencial operativo y comercial.
No obstante, reconocieron que en los últimos dos años la compañía enfrentó “graves dificultades”. Precisaron que desde 2024 el incremento del costo de la materia prima y, durante el primer semestre de 2025, las altas tasas de interés, en un contexto de fuerte inversión, “mermaron completamente la capacidad de generar el capital de trabajo necesario”.
Según explicaron, este escenario obligó a la empresa a buscar alternativas para garantizar la continuidad de la actividad, preservar las fuentes laborales y cumplir con los compromisos asumidos con proveedores, con la expectativa posterior de alcanzar acuerdos con los acreedores financieros. Sin embargo, advirtieron que la crisis general del sector frigorífico, profundizada en los últimos meses, frustró gran parte de esas gestiones.
La empresa reconoció que la situación derivó en la discontinuidad de uno de los dos turnos habituales de la planta, lo que provocó una reducción significativa de puestos de trabajo. “Es una situación que lamentamos profundamente”, señalaron, aunque aseguraron haber finalizado la mayoría de las obras necesarias para que el establecimiento pueda operar de manera autónoma y eficiente.
Mientras las negociaciones con potenciales interesados continúan, desde la firma expresaron su expectativa de que puedan concretarse en el corto plazo para retomar el funcionamiento pleno del frigorífico. Subrayaron además que más de 400 familias dependen directa o indirectamente de la actividad de la empresa.
En paralelo, el impacto social de la crisis ya se siente con fuerza en la región. Cerca de 200 trabajadores y trabajadoras fueron despedidos, en un conflicto que se extiende a las localidades de Trenel y Arata. En los últimos días, el personal realizó protestas frente a la planta en reclamo por los despidos y por la falta de pago de indemnizaciones, mientras crece la preocupación por el futuro del empleo industrial en el norte pampeano.

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