El Gobierno aprobó la ley de propiedad privada, pero tuvo que retirar la reforma al manejo del fuego tras perder apoyo político.
El Gobierno nacional logró avanzar en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, pero tuvo que retroceder en uno de los puntos más sensibles del proyecto: la modificación de la Ley Nacional de Manejo del Fuego. La eliminación del capítulo fue una condición clave para conseguir los votos necesarios y evitar que la iniciativa naufragara en el recinto.
La discusión expuso una vez más los límites políticos del oficialismo. Mientras desde La Libertad Avanza defendían los cambios como parte de una agenda destinada a reducir regulaciones, distintos sectores advertían sobre los riesgos de flexibilizar herramientas de protección ambiental, especialmente después de los incendios que afectaron distintas regiones del país.
El proyecto finalmente avanzó con modificaciones respecto al texto original. Antes de la votación también habían quedado afuera otros capítulos conflictivos vinculados a la venta de tierras a extranjeros, en un intento del Gobierno por construir acuerdos dentro del Senado.
El Gobierno festeja una aprobación, pero la letra chica cuenta otra historia. La motosierra encontró una pared donde menos esperaba: el Congreso. El discurso de avanzar sin frenos chocó contra la necesidad de negociar, ceder y sacar del medio los capítulos que generaban mayor resistencia.
En política, ganar una votación no siempre significa ganar la discusión. El manejo del fuego no es una cuestión menor: detrás de cada incendio hay territorios, productores, comunidades y ecosistemas que no pueden tratarse como una simple variable económica.
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