La morosidad alcanzó niveles récord y complica el crédito, el consumo y la recuperación económica en Argentina.
El crecimiento del crédito, una de las principales apuestas del Gobierno para impulsar el consumo y la actividad económica, comenzó a encontrar un obstáculo cada vez más difícil de esquivar: la morosidad alcanzó niveles récord y ya afecta a millones de argentinos que no logran cumplir con el pago de sus préstamos.
Según estimaciones privadas, entre 5,3 y 5,8 millones de personas presentan atrasos en sus obligaciones financieras. El deterioro del poder adquisitivo, la pérdida de ingresos, el aumento de la informalidad laboral y un mercado de trabajo debilitado explican gran parte de este escenario, que también obliga a los bancos a endurecer las condiciones para otorgar nuevos créditos. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Especialistas advierten que, aunque la inflación muestra señales de desaceleración, las tasas continúan siendo elevadas y el financiamiento permanece prácticamente estancado desde hace varios meses. Esto reduce las posibilidades de que el crédito vuelva a convertirse en un motor de la recuperación económica durante el segundo semestre del año. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
Los economistas también remarcan que el problema va más allá de las estadísticas oficiales. Muchas entidades financieras intentan refinanciar a sus clientes antes de catalogarlos formalmente como morosos, por lo que el universo de personas con dificultades para afrontar sus deudas podría ser incluso mayor.
Mientras tanto, el desafío para la economía sigue siendo recuperar salarios, estabilizar el empleo formal y devolver capacidad de pago a los hogares. Sin esos factores, el crédito difícilmente vuelva a impulsar el consumo interno.
Durante meses se presentó al crédito como la gran herramienta para reactivar la economía. Sin embargo, prestar dinero sirve de poco cuando una parte creciente de la población apenas llega a cubrir los gastos básicos. El problema ya no es únicamente acceder a un préstamo: es poder devolverlo.
Los números reflejan una realidad incómoda. Si millones de argentinos caen en mora, el sistema financiero se vuelve más conservador, el consumo pierde impulso y la prometida recuperación económica queda atrapada en un círculo difícil de romper. Los anuncios pueden generar expectativas, pero los ingresos reales siguen marcando el límite de cualquier plan económico.
COMENTARIOS