Masiva movilización universitaria en La Pampa contra el ajuste y el incumplimiento del financiamiento educativo.
La cuarta Marcha Federal Universitaria volvió a llenar las calles de La Pampa con una postal que el Gobierno nacional parece empeñado en ignorar: universidades movilizadas, docentes con salarios pulverizados y estudiantes defendiendo el acceso a la educación pública.
En Santa Rosa y General Pico, miles de personas participaron de actividades que incluyeron clases públicas, intervenciones artísticas, radio abierta y movilizaciones multitudinarias. El eje central del reclamo fue el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, además de la caída del presupuesto educativo y el deterioro salarial que golpea a trabajadores docentes y no docentes.
La convocatoria fue impulsada por la comunidad universitaria organizada junto a gremios, agrupaciones estudiantiles y sectores educativos. En Santa Rosa, la concentración comenzó frente a la sede de la UNLPam y avanzó por avenida San Martín hasta el Centro Cívico. En General Pico, la marcha recorrió el centro de la ciudad tras distintas actividades culturales y de visibilización.
Durante la jornada se reclamó también el cumplimiento de fallos judiciales que ordenan aplicar artículos clave de la ley vinculados a salarios y becas estudiantiles. Desde las organizaciones advirtieron que el ajuste pone en riesgo el funcionamiento mismo de las universidades nacionales y empuja a docentes e investigadores fuera del sistema.
La protesta se replicó en distintas ciudades del país y tuvo su acto central en Plaza de Mayo, donde se volvió a exigir que el Ejecutivo deje de bloquear el financiamiento universitario aprobado por el Congreso.
El Gobierno libertario insiste en vender épica fiscal mientras las universidades sobreviven haciendo equilibrio financiero con docentes debajo de la línea de pobreza. Ajustar sobre la educación pública ya no parece un efecto secundario: es parte del modelo.
La masividad de las marchas vuelve a mostrar algo incómodo para la Casa Rosada: la universidad pública sigue siendo uno de los pocos consensos sociales que todavía no pudieron dinamitar. Y cuanto más la atacan, más gente sale a defenderla.
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